de una mujer que con su sonrisa
es capaz de derretir un corazón helado
hasta el más petrificado vuelve a latir.
Es cómo un ángel que descendió
desde lo más alto para bendecirnos,
mejorando el miserable día a día
de todos los mortales alrededor.
Cuando suenan sus tacones en el piso,
y el vaivén de sus caderas hipnotizan
el tiempo se detiene cuando se acerca
pero el pulso sólo se acelera.
Su cabellera dorada como el sol,
con bucles que parecen obras de arte
hilos de oro tan valiosos
que el viento se pelea para acariciarlo
Sus ojos con un café intenso
que con una mirada penetra el alma.
Su piel blanca adornada con tinta
haciendo interesante conectar los lunares.
Yo perdí la cabeza con verla,
existe un antes y un después de ella.
Si tan sólo fuera valiente para hablarle
pero honestamente me intimida.
Cómo un ser tan normal puede
tener la osadía de acercarse a lo divino
Por eso la miro desde lejos
deseando que algún día ella me vuelva a ver.
R.A.Pastor
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