martes, 23 de abril de 2019

Díganle

Díganle que no puedo dejar de pensar en su sonrisa
Llevo horas con esa imagen en la mente
Perfección de cachete a cachete
Más pegadizo que una canción, mas contagioso que la gripe

Me encanta cuando la luz toca sus ojos
Ese color café toma vida
Como si estuviese viendo directamente
Hasta lo más profundo de mi ser.

Cuando el viento juega con su cabello
O el sol acaricia su piel
No puedo parar de suspirar
Y como caricatura mis ojos se llenan de corazones.

Ella me encanta, lo admito.
Su risa me hace feliz y su toque me llena de calor
Ahora es de noche y no concilio el sueño
Todo por pensar en esa foto mental.

Da igual si ella lo sabe o no,
Creo que es un poco obvio por mis ojos
Que se pierden cada vez que ella aparece
Y su imagen no quiere salir de mi mente.

R.A.Pastor

sábado, 20 de abril de 2019

Noelia

Fotografía tras fotografía un constante recordatorio de que el verano llegó. Todo mundo disfrutando de la arena, el sol y más importante sobre esa pequeña escapatoria de la rutina urbana. Bueno, en realidad no todo el mundo pudo escaparse de la ciudad, una muchacha se vio forzada a quedarse en las calles capitalinas. Si mi memoria no me falla, su nombre era Noelia.

Ella volvía de un trabajo que odiaba pero le permitía costear su pequeño apartamento de dos cuartos y una cocina, y mantener una vida cómoda sin lujos pero lejos de su familia. Por este trabajo fue que no pudo disfrutar el verano fuera de la ciudad y las cadenas de la responsabilidad la ataron a pasar el fin de semana sin ver el mar. Desde la mañana trató de llamar a todos sus amigos para hacer algo en la noche, ninguno iba a dejar el sonido del mar ni el suspiro de una botella fría abriéndose por un bar medio vacío o un restaurante que cierre más temprano. 

El destino había decidido por ella y ella no lo sabía. Con el sol brillando a más no poder y sin una nube en el cielo, Noelia tomó la decisión de pasar el día con ella misma. Pasó a comprar vino barato y llegó a su apartamento sudando, deseando poder quitarse la ropa. Dejó sus pertenencias del trabajo junto a la puerta, colocó el vino en el refrigerador y comenzó a buscar música para disfrutar el momento. 

El latido de los parlantes despertaron algo que se encontraba dormido en ella, hacía mucho tiempo que no se sentía un ser sensual. Los vecinos no estaban para quejarse del volumen y ella aprovechó para que el sonido del bajo llenara todo su apartamento. Ahí estaba ella, en medio de su apartamento bailando sola, sintiendo la música y dejándose llevar por el ritmo mientras lentamente se quitaba su ropa. 

Por un momento olvidó que las cortinas de su apartamento se encontraban abiertas mientras bailaba en su ropa interior. Este era el menor de sus problemas, una pequeña recompensa después de un día difícil en el trabajo. Aunque más que un día se sentía como meses atrapada en una rutina que le robaba la felicidad. Pero con cada paso de baile decidía dejar todo atrás, cada movimiento de su cadera liberaba tensión acumulada.

Siguió hasta que la luz naranja empezó a invadir su sala y se percató que iba a anochecer. El sudor corría por su cuerpo como si estuviese escapando de la ley, sus labios secos le recordaron sobre el vino que ya debía de estar frío. Cerró las cortinas y se sentó en la cocina para beber. Mientras el frío recorría su garganta, sus músculos le recordaron que estaba cansada y por lo pegajosa que se encontraba su piel se dispuso a tomar una ducha antes de acostarse.

No necesitaba mucho para ducharse, teniendo en cuenta en que seguía en ropa interior, y caminó hacia su baño para detenerse frente al espejo. Quizá era el alcohol viajando a su cerebro o el hecho de que bailando se desconectó de la realidad pero había algo diferente en su reflejo. Físicamente todo seguía ahí. Su colección de imperfecciones seguían plasmadas en el espejo, desde sus piernas con estrías y celulitis, pasando por aquellos rollitos que se forman dependiendo de la postura, hasta por su cabello recogido en un moño alto por su funcionalidad contra el calor y para no mostrar al mundo que ya se había rendido con las puntas abiertas. 

Todo seguía estando ahí, pero a diferencia de otras veces, a Noelia no le importó. Por primera vez en mucho tiempo sonrió después de ver su reflejo y aceptó que era única. Frente al espejo se abrazó a sí misma y una lágrima escapó de su ojo. Ella sabía que tenía mucho tiempo de estar complaciendo a todos los demás menos a sí misma y perdió su amor propio en el proceso. El destino había decidido por ella, y ella no lo sabía. No sabía que esa tarde Noelia iba a recuperar su amor propio y todo por culpa de que los demás no estaban disponibles esa tarde.

R.A.Pastor

lunes, 15 de abril de 2019

Repetido Mil Veces

Repite todas esas mentiras que siempre dices para sentirte mejor
Esas palabras que te ayudan a escapar de la realidad.
Fantasías que borran las líneas creadas por la culpa
Alas para volar y perderse lejos de una verdad que no quieres aceptar.

Repite las palabras todas las veces que sea necesario.
Dicen que una mentira se vuelve realidad si se repite lo suficiente
¿Cuántas veces es necesario que escuches a tu voz decirlo?
Quizá la próxima vez que lo digas se convierta en verdad

A veces es más fácil convencerte que el cielo es rojo
Sería más sencillo que el mar se seque a admitir la realidad.
No puedes ignorar tus sentimientos, mucho menos enterrarlos.
Por más que lo niegues, sabes que ya es un poco tarde.

No importa cuántas veces sea necesario decirlo, ella no te ama.
Las palabras bonitas no son suficientes para ocultarlo
Ella ama a su pareja y lamentablemente ese no eres tú.

Ahora frente a tu espejo, es hora de cambiar esas palabras
Mirando a tu reflejo a los ojos mientras reúnes las fuerzas.
Ella no te ama pero es más importante el amor propio.
La que pierde es ella y mereces algo mejor.

Modifica tus mentiras por algo que te duela menos
Puedes maquillarlo con todo el positivismo del mundo
Que no deja de ser una mentira para sentirte mejor.
Repite todas esas mentiras que siempre dices para sentirte mejor

R.A.Pastor

martes, 2 de abril de 2019

Promedio

Volver a escribir es aun más difícil de lo que imaginaba, no es por jugar de grande pero menos de una década atrás podía escribir hasta tres entradas al día. Hoy llevo treinta minutos viendo a la pantalla esperando que una idea cruce mi cabeza para hacer algo que no sea mediocre. Creo que eso resume un poco mi trayecto estos últimos años, esforzándome para no convertirme en algo decepcionante.

Han sucedido tantas cosas que me han cambiado tanto para bien como para mal, y es imposible ver el mundo con aquellos lentes color rosa pensando que todo iba a ser increíble. Crecí escuchando que era un chiquito guapo, inteligente y sobresaliente para luego darme cuenta que soy una persona promedio. No saben lo difícil que fue para mi ego aceptar que era una persona común y silvestre. Para un narcisista como yo era algo complicado de procesar, pero es de esas ideas que se deben de dejar marinar por mucho tiempo. 

Cuando finalmente acepté que era una persona promedio, mi vida se simplificó. Ya no tenía que matarme exigiéndome ser el mejor, ni martirizarme viendo mis imperfecciones al espejo porque quería ser el más guapo, y mucho menos dejé de presionarme intentando ser perfecto para otros. Eso no significa que a veces no tenga una recaída y que termine haciendo aquello que predico no hacer.

La he cagado tantas veces en mi vida que una vez más no me va a convertir en una peor persona, excepto claro si decido ser político, pero la verdad es que por mucho tiempo he exigido la perfección robándome la oportunidad de una vida pacifica. Nunca es malo ser un poco despreocupado y mucho menos ser promedio significa ser una decepción.

R.A.Pastor

lunes, 1 de abril de 2019

En el Inicio

Todo comienza por un impulso
Una chispa que genera una explosión
Un inicio que es generado por una conclusión.
Los remanentes que le dan espacio a nueva vida,
Una semilla que germina del concreto y lucha por crecer

Nunca es tarde para empezar de nuevo
Dejar atrás los logros del pasado para poder cosechar incertidumbre
El destino que castiga a los acumuladores y la vida que se burla de los indecisos.
Desde el punto de quiebre todo comienza. 
La conclusión que abre puertas infinitas a lo desconocido.

No sé ni quién soy, mucho menos para dónde voy. 
Si me fuera a definir por mi pasado, sólo adjetivos negativos.
No puedo ni lograr que estos versos rimen 
Pero eso no me detiene, porque al final a nadie le importa.
Si triunfo o pierdo, es mi responsabilidad, pero quién lleva la cuenta..

R.A.Pastor