jueves, 10 de octubre de 2019

Día 10: Patrón

Carlos quizá no fue capaz de reconocer los detalles a tiempo, antes de que todo se derrumbara frente a él. Los extraños dirán que es muy fácil poder unir los puntos pero cuando uno está inmerso en la situación no tiene el poder de mirar todo desde esa perspectiva. Se puede decir que todo empezó desde su niñez, hijo único en una familia católica como cualquier otra en el vecindario. Su madre disfrutaba de ver novelas durante la tarde y su padre frecuentaba la misma cantina cada fin de semana. 

Quizá el pequeño Carlos lo normalizó, ya que nunca vio raro que su padre llegara borracho a altas horas de la noche, si es que llegaba del todo. Las primeras veces no entendía porqué su madre tenía marcas moradas en los brazos, fue hasta que creció un poco más que comprendió el abuso físico de su padre. 

-¨Tranquilo Carlos, es mi culpa por molestarlo¨-  dijo una vez su madre, -¨Yo lo hice enojar cuando estaba tomado y me merecí que me hiciera esto¨. Cuando terminó de decir esto, abrazó a su hijo para transmitirle amor aunque fuera del poco que quedaba en su corazón.

Carlos creció con la idea de que quería convertirse en lo opuesto a su padre y durante mucho tiempo tuvo un estilo de vida donde se alejó al alcohol porque pensaba que esa era la raíz de la violencia de su padre. Muy dentro de él había un deseo de superación que le empujaba a ser el esposo y el padre que nunca vio en su hogar mientras crecía.

Se rehusaba a tomar pero aunque no lo quisiera si heredó el mal carácter de su padre. Su temperamento era volátil y tenía facilidad para destruir la confianza que había construido con otras personas. Cuando la ira se apoderaba de su cuerpo su visión se reducía a un túnel y sus oídos sólo escuchaban lo que querían e ignoraban el resto. Un escalofrío inundaba su espalda conforme la adrenalina se esparcía por su cuerpo. 

Fue un poco tarde para Carlos para reconocer los patrones que se repetían con el tiempo. No hizo la conexión la primera vez que tiró un vaso hacia la pared por culpa de un comentario de su novia, mucho menos cuando ella le pidió perdón mencionando que era su culpa por enojarlo. Carlos se dió cuenta muy tarde, cuando las luces de las sirenas inundaban su sala y su novia ya no respiraba.

R.A.Pastor

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