martes, 7 de abril de 2020

Cementerio

Es tan difícil volver acá, especialmente a un lugar que es la viva prueba que no tengo consistencia y que no puedo continuar nada fuera de la etapa del impulso. Entro a este lugar como si fuese una gran derrota, con vergüenza y mi ánimo caído. Pero hoy, a diferencia de otros días, realmente no importa. No tengo la fuerza para ponerme a pensar en esos detalles. Hoy vuelvo a este cementerio de palabras para enterrar un cadáver del pasado, una carga que estuvo conmigo durante mucho tiempo.

¿Nunca han sentido que se encuentran encadenados a algo que no los deja avanzar? En mi caso, yo estaba encadenado a mí mismo. Pensando estúpidamente en que las cosas iban a ser diferentes. Un idealismo que me enseña tengo las de perder en cada situación.

Se me viene a la mente el recuerdo de tantas veces como niño cuando mi mamá decía que era tan especial, tan inteligente y tan lindo. Increíble cómo las mamas ven el mundo con una perspectiva de amor en vez de realismo. No hay hijo malo, ni hijo feo. Casualmente yo crecí para darme cuenta que había creado expectativas más altas de las que realmente podía cumplir. Siempre creí que podía más, que era alguien que era capaz de hacer las cosas pero la realidad me enseñó que no era así.

Hoy estoy tratando de cerrar un ciclo que lleva más de seis años, con aquella persona que pensé que iba a ser la madre de mis hijos. Con quien me imaginé pasando el resto de mis días. La misma persona que por mucho tiempo me trajo abajo y construyó monstruos dentro de mi subconsciente. Esa mujer que no sólo me hizo cuestionar mis decisiones de vida, mis decisiones amorosas pero también me condujo a preguntarme si valía la pena estar vivo del todo. Una persona que con una mano decía que me amaba pero con la otra me despojaba de todo valor y pasaba diciendo que yo era insignificante.

Al final no vengo a este cementerio a enterrar esa relación y pretender que nada sucedió. No quiero huir de un duelo, sino quiero abrazarlo y aceptarlo cómo mi lado oscuro. Sin embargo, quiero dejar atrás a ese cadáver de persona que he estado acarreando durante tiempo. Quiero autoinmolarme para renacer de mis cenizas. Aunque en realidad no soy un fénix, no soy un personaje mitológico y quizá de ahí debo de empezar. Entender finalmente que soy una persona más en el promedio, nada sobresaliente ni especial. Uno más del montón y liberarme de esa presión autoimpuesta.

Siento el cuerpo pesado y el ánimo caído. Nada me hace feliz y sólo quiero dormir para que pasen los días hasta que finalmente todo se arregle. La peor parte es que conozco suficiente ese camino para entender que nada sucede por arte de magia. Por lo menos los cambios no suceden de esa manera. Esta vez lo tengo que hacer solo y sin público. Nadie en las bancas gritando mi nombre animándome a seguir adelante. En esta aventura estoy solo y creo que ya es hora de hacerme la idea de que estaré solo por mucho tiempo o inclusive por el resto de mi vida y que eso no es nada malo.

R.A.Pastor

No hay comentarios:

Publicar un comentario